Aplauden impuesto de 10% a refrescos

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El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y organizaciones no gubernamentales aplaudieron la noticia de que se buscará aplicar un impuesto especial a los refrescos, por lo que consideraron como un avance que el gobierno federal reconozca que el consumo de estas bebidas azucaradas están asociadas a la epidemia de obesidad y sobrepeso que enfrenta más de 70% de la población mexicana.

También, adelantaron que se buscará que lo recaudado con los impuestos a los refrescos sea destinado para la instalación de bebederos en las escuelas del país, así como para la prevención de las enfermedades crónicas causadas por el exceso de azúcar.

El mes pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoyó la propuesta de crear un impuesto a las bebidas azucarados para disminuir su consumo en México. Incluso, dijo estar de acuerdo con que este impuesto fuera de 20%.

Según cifras del organismo internacional, cada mexicano consume al año 163 litros de refresco, 45 más que un ciudadano de Estados Unidos, convirtiéndolo en el primer lugar en todo el mundo en la compra de estas bebidas.

El promedio está por encima de naciones como Chile, que consume 116 litros por persona al año; Brasil, con 89.1; Colombia, con 65.3, y Perú, con 55.7.

Maureen Birmingham, representante en México de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)-OMS, dijo que esta medida “es muy lógica y está basada en evidencia, no es solamente una ley para salvar vidas, sino que es para revertir la pobreza, porque estas enfermedades —relacionadas con el sobrepeso y la obesidad— son causantes de pobreza”.

La OPS y la OMS, con el Instituto Nacional de Salud Pública (INS) y organizaciones sociales, han alertado que estos hábitos son la causa principal de obesidad en el país e insistieron en el impuesto a estas bebidas.

En contraste, la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Bebidas Carbonatadas (Anprac) sostiene que “los refrescos representan 5.5% del consumo calórico, la dieta del mexicano contempla 94% que proviene de otros productos, por lo tanto, no existen elementos para justificar que sólo un producto es el responsable de un problema de salud pública nacional”.

Ayer investigadores, académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales dijeron que la noticia de la propuesta para aplicar un impuesto a los refrescos les causó sorpresa, pero es bien recibida porque es un avance en el combate a la obesidad.

Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, dijo que no se esperaban este anuncio y que confía que las refresqueras no logren revertirlo en el Congreso de la Unión y que esto no sólo quede en una “buena intención”.

Más que cuestiones recaudatorias, dijo el también integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria, este anuncio hecho por el presidente Enrique Peña Nieto es un reconocimiento de que el consumo de los refrescos está asociado a la epidemia de obesidad en México.

Recordó que el argumento de las refresqueras siempre ha sido que sus bebidas no están asociadas a la obesidad, diabetes e hipertensión, a pesar de las evidencias científicas.

Para el investigador, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia en temas de nutrición, el refresco no es el único causante de la obesidad, pero el desentivar su consumo ayudará a mejorar los niveles de salud de la población, donde 80% consume un refresco de 600 mililitros diarios.

Por su parte, Alejandro Calvillo, representante de la agrupación El Poder del Consumidor, aplaudió la medida gubernamental de aplicar un incremento al impuesto de los refrescos.

Sin embargo, consideró que si bien el gobierno federal ha propuesto un peso por litro de refresco, lo que equivale a un incremento de 10%, “nosotros comenzaremos a trabajar con los legisladores en el Congreso de la Unión para que este gravamen aumente en 20%”.

El también integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria, que agrupa varias organismos civiles, dijo que esto es un logro, pero que el mismo tiene que ir acompañado de medidas que ayuden a mejorar el estilo de vida de los mexicanos.

“Requerimos de una política integral”, expuso, a la vez que mencionó que con 10% de impuesto a los refrescos se recaudarían 12 mil millones de pesos que podrían servir para instalar bebederos de agua en 120 mil escuelas del país.

De acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Salud Pública, 80% de los mexicanos consume azúcar por arriba del límite tolerable.

En su análisis, se reveló que un impuesto de 20% al refresco disminuiría su consumo y evitaría más de 53 mil casos nuevos de diabetes en 10 años.

Según estimaciones de la Universidad de Yale y del INSP, un impuesto de 20% a los refrescos recaudaría más de 20 mil millones de pesos.

Añadió que con 10% de lo recaudado se podrían instalar bebederos de agua en las escuelas de educación básica del país. La mayor parte de los escolares carecen de acceso a este vital líquido para hidratarse durante la jornada escolar.

Además del INSP y la OMS, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos también ha propuesto el incremento de impuestos a los refrescos para reducir su consumo en México.