* Toda una odisea pasó una familia y todo porque el padre siguió parranda sin medir consecuencias, madre, suegros cuñados y 4 niños llorando a las 3 de la mañana en el alcoholímetro
Por Mauricio Lira Camacho
Noticiaspv
En este operativo alcoholímetro, escenas lamentables con un padre ebrio, que nunca supo parar la borrachera, de cajón pagaron consecuencias su esposa totalmente desesperada con 4 niños menores de 5 años llorando.
También un cuñado y los suegros quienes hacían todo lo posible por la liberación, pues no había dinero, todo se lo acabó en copas, quien responde al nombre de Gabriel Gómez Vidal.
Fue un triste espectáculo para grulleros, agentes de tránsito y retenidos por alcohol, lo que se vivió este sábado de madrugada, en el operativo de la unidad deportiva, Agustín Flores Contreras.
Gómez Vidal quiso seguir la parranda sin importar que tenía por ir a recoger a su esposa hijos y familia, se le hizo fácil acabarse el dinero y emborracharse.
Su auto, compacto pasado de moda color azul y líneas deportivas, incluso se descompuso, pues elementos de la empresa de grúa asignada, tuvieron que subirlo a empujones, ya no encendió.
Antes, elementos de tránsito ya habían hecho una primera prueba de alcoholemia, salió positivo el conductor, tuvo que ser llevado al módulo.
Estando sólo, para que fuera atendido por el juez, a las 2 de la mañana, comenzaron a escucharse gritos de niños a los lejos, eran sus pequeños quienes sollozaban espantados donde estaba su papi.
Fue desgarradora la escena pues salieron dos niños menores de 3 años, despeinados con mucho sueño, gritando a todo pulmón, implorando por la figura paterna.
Eran dos pequeños, tomados de la mano de la abuela, la mamá llevaba en brazos a otro de meses de nacido y el cuñado, uno más de 4 años.
Todos en la escena, y en primer plano el padre ebrio.
La madre no aguantó ver al marido detenido, y cargar con todos sus niños a esa hora de la madrugada, soltó en llanto y le reclamó a sus esposo por qué.
En alusión a que otra vez se había emborrachado.
Y ahora que vamos a hacer, en cuánto va a salir la multa.
El padre replicó, la máxima 9 mil pesos más la liberación del coche.
La señora bajita de estatura llenita de complexión, no pudo más y se golpeaba la cabeza con una mano, con la otra sostenía a su bebé que dormía plácidamente.
Una chica que iba por su novio para pagar la multa, ofreció dulces a los pequeños para que dejaran de llorar.
Y de donde vamos a agarrar dinero, le gritaba la madre a su marido.
Toma del guardado, respondió.
Como es posible, replicó su esposa, quien asintió ese dinero es para la renta y ropa de los niños.
La madre no podía más.
El bajarlo, le decía a su hija, no ganas nada poniéndote así.
Ella le respondía, y que hago, dime que hago, tener que pagar multas por borracheras, no es posible, decía.
Pasaron las horas, hubo dos apagones de luz, la temperatura bajaba, los pequeños finalmente quedaron dormidos en brazos de familiares que llegaron, cesaron los llantos, la esposa estaba cansada de llorar, tenía los ojos inchados, lo único que quería era dormir.
Finalmente, hicieron una vaquita y juntaron el dinero para la multa, ya después verían lo de la reparación del coche y la liberación.
Sin duda, esta juerga de alcohol, le resultó bastante cara a esta familia.