Ebrio Joven Sentimental, No Tenía para Pagar Multa

A Cristian Iván Ramírez Delgado le ganó el sentimiento una vez que fue retenido por manejar en estado de ebriedad y no tener dinero para pagar multa

Por Mauricio Lira Camacho
NOTICIASPV

A ebrio joven le ganó el sentimiento durante el alcoholímetro.

Cristián Iván Ramírez Delgado se gastó con su novia todo el dinero para la diversión que incluyó grandes cantidades de alcohol, se quedó sin recursos para pagar la multa y arrastre del auto.

Esa noche, pasadas las 12 horas era un mal indicador pues del vehículo bajó una chica, novia de Iván en estado también etílico y todavía con un vaso que contenía cerveza, apenas si podía hablar hacía llamadas, recibía otras tantas, hasta el punto que se le cayó el aparato móvil y abandonó el lugar, pues ante tantas muestras de apoyo para su novio este la ignoró.

Su novia alcanzó a avisar a la suegra, pero esta tardó en llegar.

En tanto en el módulo anti alcohol, instalado por tránsito municipal, en el crucero de la delegación de Las Juntas, el muchacho vestido con una playera color negra y el pelo desaliñado, esperaba pasar con el juez.

Parecía que la situación estaba bajo control.

Sin embargo, frente a la representación legal, escuchó atentamente los primeros minutos de la explicación, luego soltó el llanto.

Lamentó en todo momento no tener dinero para poder pagar la multa.

Se le dijo, la máxima era de 9 mil 200 pesos, la mínima de 4 mil 600 pesos más un promedio de mil pesos de pago a la empresa de grúa encargada del arrastre del vehículo.

A todos llamó la atención del joven infractor quien no paraba en llanto y sollozos, pues temía lo peor, ir a la cárcel.

Nuca aceptó consejos y comentarios de su novia, quien cansada de ser ignorada optó por retirarse del lugar.

Sabedor que no tendría ayuda de nadie en ese momento, tuvo el valor para hablar con el agente de tránsito, Juan Villalvazo, a quien robó unos minutos para decirle que no tenía para pagar la multa, volvió a soltar en llanto.

Lo que le valió como respuesta del comandante, ¿Por eso llora?.

“Es que no tengo para pagar y no quiero ir a la cárcel”, respondió.

Cerca de las tres de la madrugada, llegó la señora madre, quien pidió a los presentes no burlarse de la situación.

Pagó la multa y se fue con su hijo.