Otra vez ebrios retenidos en alcoholímetro, quien dijo ser trabajador en UNIRSE, Esteban Hipólito Martínez Quintero y el ya famoso maestro de la Escuela 81, Lucas Navarrete Romero
Por Mauricio Lira Camacho
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Famosos por ebrios y reincidentes en el alcoholímetro, funcionario de UNIRSE y maestro Lucas.
Una vez más fueron retenidos por separado, quien dijo llamarse Esteban Hipólito Martínez Quintero, servidor público en el edificio de la UNIRSE de Fluvial Vallarta.
Así como el popular profesor de la escuela secundaria número 81, Lucas Navarrete Romero, quien fue llevado a bordo de una patrulla al módulo del programa alcoholímetro ubicado en la delegación de Las Juntas el viernes por la noche.
Hipólito dado su estado de ebriedad, no podía hilar ideas respecto a su detención, pero estaba inconforme con lo que le estaba pasando.
Agentes de tránsito relataron que este personaje quien presume ser de la UNIRSE, es reincidente a este operativo pues ha caído en al menos tres ocasiones.
En los puntos donde ha sido retenido para prueba de alcoholemia, estuvo, dicen los informantes en el área de rastro municipal, sobre avenida México, rumbo a la agencia municipal de Mojoneras.
En inmediaciones de la avenida Francisco Villa y Fluvial Vallarta, y esta última en la curva de ingreso a la delegación de Las Juntas, sobre avenida de salida a Tepic.
El caso del maestro Lucas, es que ya había sido retenido por manejar en estado de ebriedad en una primera ocasión cuando el módulo de alcoholímetro se ubicó hace varios meses en inmediaciones de la plaza del Pitillal.
Como en la primera vez, en esta ocasión el maestro pidió a su acompañante tratar de impedir a este medio, no le fueran tomadas fotografías, para evitar ser evidenciado una vez más.
No logró su cometido pues su propia acompañante nunca hizo nada por impedir el maestro fuera tomado con cámara de fotografía.
Son reincidentes quienes no toman conciencia del peligro que representa manejar en estado de ebriedad y que, a pesar de haber pasado por este tipo de experiencias, ser retenidos y trasladados a la cárcel municipal, no les importa hacerse un mal a ellos mismos y sus familias quienes pagan las lamentables consecuencias.