Hijo Despojó a su Madre de su Vivienda; Ella lo Denunció

La señora, Marina Berumen González, fue objeto de estafa, engaño y arbitrariedad por parte de su hijo, Nicolás Ávalos Berumen, quien en complicidad con su esposa, dos periodistas, policías municipales y el solapamiento del MP de Valle de Banderas, la despojaron de su casa ubicada en San José del Valle. Al parecer dicha casa fue vendida en 400 mil pesos que se repartieron entre el hijo y los periodistas y prebendas a policías participantes, todos fueron denunciados penalmente, hay orden de aprehensión.

Por Paty Aguilar

Doña María González Reyes, abuela de Nicolás Ávalos Berumen, en vida donó a su nieto un predio ubicado sobre la calle Campeche 94 esquina con calle José Ponce de San José del Valle, el cual fue escriturado a su nombre a través de CORETT en 1998, trámite que llevó a cabo su señora madre, Marina Berumen González, quien en ese tiempo vivía en otra comunidad, pero debido a problemas económicos de su hijo, vendió sus propiedades para solventarlos y se fue a vivir a este predio con el compromiso de parte de su hijo de donárselo, trámite que se llevó a cabo bajo Contrato de Donación de un Bien Inmueble que se suscribió el 17 de de febrero del 2012, sin embargo, embaucado Nicolás Ávalos por dos periodistas; Jesús Calata y Rafael Muciño Reyes, colaboradores del periódico La Opinión, hicieron lo necesario para despojar a doña Marina de su casa y ofrecer la misma en venta por la cantidad de 400 mil pesos hace apenas unas semanas atrás.

La señora Marina y su hija, Erika, narraron su amarga experiencia y la gran decepción que sufrieron por la abominable acción de su hijo y hermano respetivamente al dejar a su madre sin casa. Se trata de una historia sórdida, rapaz, urdida por dos hombres y una mujer, esta esposa de Nicolás de nombre Brenda, quienes lograron engatusarlo y meterlo en problemas legales porque ya pesa sobre él una orden de aprehensión y la investigación sigue abierta para los demás participantes en esta infamia orquestada con la complicidad de policías municipales y el solapamiento del MP de Valle de Banderas, según se desprende de la narración de las afectadas.

Sobre cómo ocurrieron los hechos, mencionaron que su hermano junto con dos periodistas, Jesús Calata y Rafael Muciño Reyes, los cuales trabajan para el periódico La Opinión, amigos de Nicolás, acompañados por una patrulla de la policía municipal, se apersonaron en la casa de doña Marina y con lujo de violencia, sacaron sus cosas a la calle y a ella la echaron a la calle sin el más mínimo remordimiento por parte de Nicolás que también estuvo presente.

Comentan, que su abuelita, madre de doña Marina, donó este terreno a Nicolás donde solo tenía una casita de cartón, de palitos, sin embargo, con el paso de los años, doña Marina, empezó a construir la casita actual para su madre, mientras que otra de sus hijas que vive en Estados Unidos, construyó otra pequeña casa en un pedazo que Nicolás le ofreció en donación del mismo predio. Hace como nueve años, Nicolás andaba en malos pasos y se metió en un serio problema de dinero y para salir de él, le pidió a su madre que entregara el predio a sus deudores, pero doña Marina le dijo, que su abuela todavía vivía y que si hacía eso, su madre se le iba a morir, entonces su hijo le dijo “es que si pago eso, me van a dar un levantón, me van a matar” le dijo a su madre que en ese momento se negó a entregar dicha casa. Días más tarde, le volvió a llamar Nicolás y le propuso que diera las escrituras de su casa donde Marina Vivía en Valle de Banderas, fue así que su madre aceptó, y sin ningún trámite de por medio, llegó una persona, una mujer al parecer madre del hombre a quien Nicolás le debía dinero y le entregó las escrituras de su casa.

Hasta aquí la solidaridad de la familia iba bien, pasaron los años y mientras tanto, Nicolás se desapareció por 8 años, tiempo en el cual, nada supieron de él, incluso pensaron que lo habían matado por los malos pasos en que andaba, es decir, lo daban por muerto, sin embargo, de pronto en febrero del año pasado, 2012, sin avisar, regresó a la casa de su abuela donde ya vivía doña Marina y la abuela ya había fallecido.

En esa fecha, Nicolás y su madre, así como su hermana, Petra Ávalos, deciden arreglar los papeles del predio y acuerdan realizar un Contrato de Donación de un Bien Inmueble el cual se suscribió debidamente, luego de este trámite, Nicolás se volvió a ir y de manera intermitente regresaba y se iba, pero en el mes de febrero de este año 2013, de pronto se pelea con doña de Marina y le que él va a vender todo el predio y que no le importaba nada “que le valía madres”, en ese tiempo lo estaba asesorando un abogado de nombre Enrique Cervantes, quien se hacía acompañar por los periodistas antes mencionados, motivo por el cual, interpuso una demanda por despojo en contra de su madre, quien al ser citada ante el MP presentó el Contrato de Donación y personal del MP corroboró que Nicolás nunca había vivido ahí, por lo cual, nunca existió despojo alguno, fue entonces, que Enrique Cervantes, dejó el caso porque este no procedió.

Fue así como inició el martirio de la señora Marina, ya que los periodistas se empecinaron junto con Nicolás a vender la casa a como diera lugar y empezaron a visitar a doña Marina a molestarla con el argumento de que venía de parte del Ministerio Público, tomaron fotos de la casa y la pusieron en venta, incluso la anunciaron en los periódicos locales, es el caso, que el día 12 de abril 2013, llegaron los periodistas y las amenazaron con despojarlas, que ya traían la orden y efectivamente, por la noche, alrededor de las 10 de noche, llegaron patrullas municipales, detuvieron a un nieto y un hermano porque se opusieron al desalojo, mientras que otras personas sacaron los muebles y todo de la casa y a doña Marina la sacaron de su hogar, los policías se introdujeron a la casa y junto con Rafael Muciño esculcaron todo porque según estaban buscando armas, incluso le robaron a doña Marina alrededor de 4 mil pesos que tenía de ahorro, les hicieron saber sobre el contrato de donación, les pidieron mostraran la orden de desalojo, pero nada mostraron y el acto de despojo se consumó sin que nada pudieran hacer, incluso fue amenazada la familia por la policía municipal de llevárselos a la cárcel si seguían oponiéndose.

Los detenidos fueron acusados por parte de los policías porque habían intentado matar a la esposa de Nicolás, lo cual fue falso. Desde entonces doña Marina se quedó sin casa y se tuvo que ir a vivir con su hija, mientras que la casa fue ocupada por Nicolás, su esposa y los dos periodistas. Luego doña Marina y su hija Erika, interpusieron una denuncia por despojo bajo la averiguación previa 161/2013, pero en el MP de Valle de Banderas, las citaron a declarar hasta el 30 de abril, lo que les pareció irregular, fue así que desde ese día ya no pudieron entrar a su casa y los muebles y cosas de doña Marina, desaparecieron, más tarde se dieron cuenta, que Rafael Muciño había rentado una casa y ahí depositó dichos muebles, los cuales a la fecha no se le han entregado, pasaron unos días y de pronto, vieron a otras personas que estaban viviendo ahí a las cuales, según manifestaron los nuevos inquilinos se les había vendido el inmueble.

A la fecha, como consecuencia de la denuncia por despojo que presentó doña Marina, se emitió una orden de aprehensión en contra de Nicolás Ávalos Berumen, el cual es buscado por la policía investigadora y según el Ministerio Público, ya nada se puede hacer hasta que Nicolás sea capturado, asimismo, la policía investigadora se ha negado a investigar a los periodistas porque ellos saben dónde está su hermano y además de manera ilegal ellos participaron en el despojo, pero nada les han hecho, todo está detenido y mientras tanto, doña Marina, perdió su trabajo y perdió su casa gracias a la acción ignominiosa, es decir, infame, de su hijo, su esposa y de los dos periodistas.

Finalmente, según supieron las afectadas, los periodistas recibieron dinero de dicha venta, al parecer 100 pesos cada uno, se pagaron prebendas a los policías municipales y más funcionarios públicos que se prestaron a llevar a cabo esta arbitrariedad y Nicolás solo recibió 140 mil pesos, sin embargo, dijeron, esto será corroborado cuando este mal hijo finalmente sea capturado, ya sea por la Policía Nayarit o bien por la policía Investigadora de Nayarit.