* El delegado de Valle Dorado enfrentó al gerente de la tienda Chedraui, quien de manera prepotente con el uso de la fuerza pública pretendió mover a una pareja que se quedó sin trabajo y ahora venden tamales para subsistir.
Por Paty Aguilar
NoticiasPVNayarit.com
Un desagradable encuentro sostuvo el delegado de Valle Dorado, Oswaldo Rivera García, con el gerente de la tienda Chedraui la noche del sábado pasado cuando el empleado de dicha tienda de manera prepotente y grosera ordenó a una pareja que estaba vendiendo tamales y a otra persona que estaba vendiendo elotes, que se quitaran del frente de su tienda, porque según él, estaban dentro de la propiedad de la empresa, todo ello delante del delegado que en esos momentos estaba comiendo un tamal del puesto en mención. Ante la negativa de retirarse de la baqueta, el gerente llamó a Seguridad Pública para removerlos por la fuerza.
No es la primera vez que ocurre, dijo en entrevista el delegado, ya en otra ocasión, comentó, este gerente quitó a una pareja de la tercera edad que pretendieron vender tamales en el mismo lugar para su manutención, pero los señores decidieron ya no hacerlo. En los hechos que ocurrieron la noche de esta sábado pasado, la prepotencia del gerente “fue delante de mí, en esos momentos yo estaba comiendo un tamal y platicando con los vendedores cuando el gerente de la tienda, sin reconocerme empezó a exigirles que se quitaran” señaló.
Explico que ambos vendedores, tienen permiso para vender sus productos, uno de ellos por parte del Ayuntamiento y el otro, que es un contador que se quedó sin trabajo y se vio en la necesidad de vender tamales junto con su esposa para por el momento sostenerse, a ellos dijo, la delegación les autorizo su venta de tamales en esa zona y en el momento que ocurrió la arbitrariedad por parte del gerente de la tienda “yo me estaba comiendo un tamal y me sorprendí de la manera grosera y prepotente como se dirigió a ellos quienes le argumentaron que tenían permiso tanto del ayuntamiento como de la delegación y el gerente les dijo que no le importaba quien les había dado permiso, así fuera el delegado, que le importaba una chingada y que el delegado no mandaba y que se quitaran de ahí”
Ante esa situación, comentó el delegado, se presentó ante él y antes de decirle que él era el delegado, el gerente le dijo “Y usted qué, usted quién es” fue entonces que le dijo que él era el delegado, entonces el tipo se sorprendió, pero queriendo cambiar la situación, aprovechó para decirle “Ah, qué bueno, para que me ayude a cambiar a esta gente de aquí».
«Yo le dije que con mucho gusto, pero que antes le mostrara los documentos que avalaran que él era el propietario del espacio público, él dijo que los planos decían que era espacio de ellos y entonces le dije que ahí había una banqueta que ellos habían destruido para construir su acceso vial a su tienda y luego de reconstruida, seguía siendo espacio público, pero el gerente insistió que era de ellos, total que entre dimes y diretes y tras decirle que había sido prepotente con esa gente, el gerente me contestó que le importaba un comino lo que yo dijera y amenazó con que iba a proceder y se retiró junto a su jefe de seguridad, yo me quede poco más de media hora y no paso nada, me retire y me fui a mi casa”
Pero más, tarde agregó “me llamaron los vendedores porque ya los habían quitado los policías, entonces le dije al comandante delante del gerente que había pasado y me contestó que el señor del Chedraui le había dicho que el lugar era un área privada, entonces le pregunté al gerente si efectivamente esa área era privada, me dijo que sí, entonces le pedí que la cercara, me dijo que no lo podía hacer porque por ahí pasaba la gente, entonces el comandante me preguntó qué iban a hacer, le dije que los vendedores se iba a quedar hasta que Chedraui demostrara que era su propiedad y así quedó la situación, se volvieron a poner porque yo así lo dispuse, esta gente necesita trabajar y llevar sustento a su casa y el área es pública” concluyó, no sin antes mencionar que el gerente amenazó con llevar el asunto hasta las últimas consecuencias.