Pareciera que las autoridades juegan con las personas, en algunos tramos de la avenida de ingreso, Francisco Medina, otra vez se desprenden partes de adoquín, en un espacio en donde no hace más de un trimestre se supone ya habían arreglado
Por Mauricio Lira Camacho
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Aparecen los mismos desperfectos en menos de 3 meses.
Trabajos que se realizaron en menos de 90 días, vuelven a surgir.
Se trata de un tramo sobre la avenida de ingreso, Francisco Medina, a la altura de la unidad deportiva Agustín Flores Contreras.
Es justo el punto donde está el punto de la lateral en el que los autobuses urbanos, se desvían para ingresar al pueblito típico de Puerto Vallarta.
De norte a sur, en esta importante vialidad, de repente los camioneros deben frenar con celeridad, de lo contrario las unidades podrían sufrir una avería o en el peor de los casos, provocar un grave accidente.
Algunos automovilistas así como motociclistas, quienes manejan distraídos caen en este nuevo brote de adoquín.
Es una obra que no hace más de un tercio de tiempo en el año, fue reparada, ahora salen a resurgir o mal material o pésimo trabajo.
Transcurridas las lluvias del pasado temporal, cuadrillas del área de obra pública municipal, se dedicaron a medio cerrar el tramo, debido a las reparaciones, fueron colocados señalamientos y de aviso a la ciudadanía.
Se presumían trabajos, cambiando la historia, al principio era cierto, transcurrido cierto tiempo esta zona de Puerto Vallarta, baja del limbo y aterriza en una realidad que no ha podido superar, como es el mal estado de las calles y avenidas a lo largo y ancho de las colonias aquí.
En estos letreros que colocó en su momento la autoridad municipal, se indicaba que se debía tener paciencia, pero que eran trabajos con durabilidad, luego que pasadas administraciones no habían querido asumir responsabilidades para reparar tramos en desperfecto.
Sin embargo, transcurrido el tiempo, lo único que se ha demostrado que la calidad y material usados en ese tiempo, han sido pésimos.
La ciudadanía y automovilistas lo resienten, ya que cuadrillas de trabajadores abren cierran, tapan y destapan, pero las obras siguen sin beneficiar a la ciudadanía.