* Vecinos de Gaviotas aclaran que obra de el empresario, la regidora Susana Carreño y no de Jorge Quintero, titular del área de Reglamentos.
Por Mauricio Lira Camacho
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Pkado cumplió en tarea conjunta entre el empresario, Juan Carlos García Alderete y la edil, Susana Carreño, pero no de Jorge Quintero, titular de reglamentos, para dar solución a vecinos afectados por el alto volumen de sonido viernes y sábados.
El negocio denominado Pkado cumplió a vecinos de Gaviotas, al haber disminuido considerablemente el nivel de volumen los fines de semana. Fueron varios días, sobre todo viernes y sábados, que entre las 23 horas y las 4 de la mañana, el ruido por encima de los decibeles permitidos, impedía a parte de los colonos poder dormir de manera tranquila.
Muchas de estas personas, pertenecientes a la tercera edad, tuvieron que acudir a manifestarse en las propias instalaciones de este negocio ubicado sobre avenida Francisco Villa, casi enfrente de las instalaciones de la unidad municipal de protección civil, UMPC.
Ante la incapacidad de Jorge Quintero, como titular del área de reglamentos, para resolver esta petición de los vecinos, fue que estos tuvieron la imperiosa necesidad de incluso hasta elaborar un escrito, dirigido al alcalde, Ramón Guerrero y el pleno del ayuntamiento, con la finalidad de llevar esta queja ante el seno del consejo municipal de giros restringidos, sesión de comisiones y de ayuntamiento.
Sin embargo, el asunto no fue necesario que llegara hasta esas instancias, pues se llevaron a cabo varias reuniones entre ambas partes, hasta que se lograron implementar algunas medidas que permiten hoy en día tener seguridad a los vecinos.
Gran parte de este año, algunos de los colonos del fraccionamiento Las Gaviotas, quienes colindan con esta zona acudieron en más de una ocasión con personal de reglamentos, en especifico con el titular Jorge Quintero, quien en muchas de las veces les recomendaba a los quejosos tomar una pastilla para dormir, como una medida alterna d e enfrentar este problema.
De noches y madrugadas, cuando el problema era álgido, los vecinos se trataban de comunicar con personal de reglamentos, sin embargo, la consigna era no contestar.
Los teléfonos celulares enviaban en todo momento a buzón.