Yuriria Sierra
La entrega a las autoridades de unos presuntos delincuentes detenidos desde el pasado 5 de enero en el municipio de Ayutla de los Libres, se convierte en el punto de partida para que Ángel Aguirre salga a prometerle paz a los guerrerenses y, de paso, para decir que adecuarán las formas de estos grupos e intentarán incorporarlos a la dinámica institucional. Y no podía ser de otra forma porque los grupos de autodefensa que los ciudadanos armaron en ésta y en otras localidades más del estado para imponer un orden hasta hoy ausente, evidencia fallas y vulnerabilidad de autoridades que a paso lento marchan para recobrar la calma. Hacerlos dar un paso atrás, sería complicado, pues uno de los tantos motivos es el hartazgo que se vive y se sabe de boca en boca no sólo en esa parte de Guerrero, denominada Costa Chica, sino en prácticamente todo el país, pues la inseguridad se ha convertido en el lastre que el país ha tenido que cargar desde hace algunos años.
Hartazgo justificado por tantas causas. Aquel eterno calvario de la corrupción: los encargados del orden y justicia, vinculados con los criminales y sí, así, ¿cómo es que se les puede enfrentar?
Los argumentos de quienes se han levantado en armas, que no contra el gobierno, sino contra los delincuentes y que originaron estos llamados grupos de autodefensa, que en otros lados se han llamado policías comunitarias, se sustentan en ese sentir y en los pobres resultados que las autoridades les dan.
Pero también es claro que las críticas que han recibido no sólo ellos, sino de las autoridades que lo han permitido y que, como lo anunció Aguirre, les proveerán de capacitación, se sostienen en ese principio básico que habla del Estado de derecho marcado en la Constitución.
Organizaciones en favor de los derechos humanos, personajes al interior del Congreso e incluso desde la Conago, han alzado la voz en contra de estos levantamientos, que aunque se escudan en las deficiencias de sus autoridades, son una evidente falta constitucional.
Pero más allá de esto, lo que debería ser el debate, y que a su vez genere más, es el concepto de la justicia por mano propia. El Estado, como tal, está obligado a proveer el bienestar básico de sus ciudadanos para eso, entre otras cosas, fue creado; la seguridad es una de esas necesidades sociales y debe ser provista por esa vía, la institucional. Con la aparición de estos grupos y organizaciones ciudadanas que defienden a sus comunidades, la capacitación es la ayuda más ‘sensata’ que el gobierno debería darles, pero no es, en lo absoluto, lo más adecuado, porque entonces las autoridades estarían delegando una responsabilidad que es por completo suya.
Ayer se registró la primera balacera entre miembros de la policía comunitaria en Guerrero. En la población conocida como El Refugio, hubo un muerto, un delincuente, según dijeron. Esto dice que inevitablemente habrá más y entonces llegarán víctimas de las filas de estas agrupaciones ciudadanas.
Y es que para nadie es un escenario ideal que sean los propios ciudadanos de esas comunidades, quienes deban cuidarse, empezando por ellos mismos…
Addendum. Casi a las 22:00 hrs. muchos rumores, pero nada confirmado. Un enfrentamiento entre el Ejército guatemalteco y narcotraficantes. Varios muertos, el blanco, por lo que se ha dicho, un jefe de plaza que se transportaba en camionetas blindadas y varias más de apoyo… o Joaquín El Chapo Guzmán. Fuentes del gobierno de Guatemala dicen que habrá que esperar a la identificación de cuerpos. El gobierno mexicano, a la hora en que se escriben estás líneas, no tiene nada confirmado. El rumor ahí está y, sí, habrá que esperar.