La población le ha perdido el miedo al Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH-Sida). Dejó de ser una sentencia de muerte y eso ha propiciado que los jóvenes relajen las medidas para prevenirlo.
La consecuencia es palpable. La mayoría de las nuevas infecciones se asocian a adolescentes y jóvenes, que inician su vida sexual activa.
Al celebrarse el Día Internacional de la Lucha contra el Sida 2013, se estima que en México viven 183 mil personas con VIH, de las cuales 48% desconocen su status serológico, y fallecen cinco mil a causa de esta enfermedad, que se puede prevenir, y de la que aún no hay cura.
Patricia Uribe Zúñiga, directora del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH-Sida (Censida), explica que en la actualidad hay un promedio de 9 mil 900 casos nuevos anuales, de los cuales 30% corresponde a la población de entre 15 y 29 años de edad.
“La población joven representa, en términos generales, el 30% del total de las nuevas infecciones”, comenta, y reconoce que este problema preocupa al sector salud.
Urge replantear estrategia
Lo anterior hace necesario replantear la estrategia para combatir este mal, dice Jesús Casillas, director de la Clínica Especializada Condesa, que atiende a pacientes con VIH.
El especialista considera que la epidemia que surgió hace 30 años, cuando se presentaron los primeros casos de esta enfermedad en México, no es la misma fotografía que hoy se tiene del VIH.
Antes, dice, no se conocía el virus y se tenía temor. Actualmente, la población ha perdido miedo a esta enfermedad, porque ya no la ve como una amenaza contra la vida.
Hoy, continúa el especialista, se tiene la información y se siguen presentando nuevos casos de infecciones, principalmente en adolescentes y jóvenes que eran sanos y que se infectaron por alguna circunstancia de riesgo evidentemente.
“Esto es preocupante, porque al final del día el VIH es prevenible, ya sea por el uso del condón, uso de lubricantes o relaciones sexuales protegidas. Hay un resurgimiento de esta enfermedad a nivel mundial”, destacó Casillas, quien tiene una experiencia de 13 años en el tema.
Los jóvenes en este tiempo tienen más información, pero asumen más prácticas de riesgo, porque ya no ven morir a sus amigos.
“Ya no ven como una urgencia usar el condón cuando tienen relaciones sexuales, porque saben que los tratamientos antirretrovirales (medicamentos para controlar el avance del virus) son gratuitos y pueden vivir los mismos años que cualquier persona sana”, afirma Eduardo Guzmán, de la organización Aids for Aids Internacional, cuya sede se ubica en Nueva York, Estados Unidos.
Por ello, consideró el activista, la batalla contra el VIH-Sida no se ha ganado, mientras se sigan presentando más casos.
Incluso, coincide con especialistas, en que puede haber un resurgimiento de esta enfermedad principalmente en población joven debido a que asumen prácticas de riesgo.
Dos experiencias
Irving tiene 22 años de edad. Tiene VIH. Lo de él, dice, fue por una noche de borrachazo. Le costó asimilarlo, pero ahora, dice, sólo toma una pastilla al día.
Nada qué ver con el caso de Francisco García. Tiene 43 años de edad, pero desde los 18 años se contagió. A él le tocó la época en que no había información en torno a esta enfermedad, tenía que tomar hasta 24 pastillas por día, y le tocó ver morir a algunos de sus conocidos.
En entrevista, Irving comenta que fue diagnosticado como portador del virus el pasado 16 de enero: “Me entere de mi situación porque no pude donar sangre a un familiar que requería, ya que me dijeron que tenía mis defensas bajas y fue ahí cuando me acorde que había tenido una situación de riesgo dos años atrás”.
“Me hice la prueba de detección del VIH y salí positivo. Me costó trabajo asimilar mi nueva situación, porque siempre fui muy sano, pero a casi un año de mi diagnóstico hoy lo veo tan normal y común, ya que lo único que le he agregado a mi vida es el medicamento.
El joven comenta que continúa haciendo lo que le gusta: estudiar, trabajar y practicar deportes.
Para Irving el convertirse en portador del VIH no fue porque no tuviera la información necesaria sobre la enfermedad, sino por otros factores, como el deseo de estar con esa persona, el momento y el no pensar en los riesgos que podría traer el tener una relación sexual sin usar condón.
“No es justificación, pero como joven en ocasiones no piensas en los riesgos de lo que haces. Ahora, el VIH-Sida me ha cambiado la vida, pero también me ha hecho ver la vida con más responsabilidad”, comenta.
El caso de Francisco García es diferente al de Irving, porque él no tuvo información alguna de cómo se transmitía el VIH. Era la década de los 80, en donde hablar de educación sexual era todo un tabú, dice.
Recuerda que le daba vergüenza ir a la farmacia a comprar un condón, por el hecho de que las personas se darían cuenta de que iba a tener relaciones sexuales, “yo lo veía como pecado, cómo algo sucio”.
Él resultó contagiado en su primera relación sexual que tuvo: “Nunca me imaginé, que yo fuera adquirir el VIH. Me dio miedo, pero me puse a preguntar qué hacer. Fui de los primeros que comencé a tomar los antirretrovirales y desde hace 25 años me estoy medicando. Ahora sólo tomo siete pastillas.
Dejaron de tenerle miedo
Desde su experiencia, el que jóvenes se sigan infectando no es por falta de información, sino por el abuso de alcohol y drogas que hacen que se les olvide usar el condón al tener una relación sexual; porque le dejaron de tener miedo al VIH-Sida o porque al algunos les gusta vivir en el riesgo constante.
Para el Director de la Clínica Especializada Condesa, se deben replantear las estrategias en torno al VIH-Sida.
“Evitar las nuevas infecciones no puede ser utilizando las mismas estrategias de hace 20 años: no puede ser sólo repartir condones, repartir lubricantes y pedir qué se hagan la prueba”, señaló.
Para Jesús Casillas, requiere de un cambio estructural desde la casa, escuela e instituciones, pues “de lo contrario, vamos a seguir en los siguientes 10 años, aquí sentados, diciendo que seguimos teniendo poquitos casos, poquitos los que se mueren y seguiremos igual”.
Para el especialista, es necesario empoderar a la sociedad en torno a esta problemática de salud.
Este año, destaca, se cumple una década de que el gobierno federal ha dado cobertura universal y gratuita en los tratamientos antirretrovirales, los cuales han demostrado que al ingresar al mayor número de personas con VIH se reduce el riesgo de transmisión a su pareja.
Epidemia focal
Explica que la vía de transmisión sigue siendo de manera predominante el contacto sexual no protegido, aunque hay otras problemáticas graves como la transmisión del virus de madre a hijo, y eso sucede cuando la madre no es diagnosticada y el bebé nace con infectado.
“Esto es un fracaso en todos los aspectos. No es posible que sigan naciendo niños con VIH-Sida en el país. Por ello, es necesario realizar de manera universal la prueba de VIH a toda mujer embarazada”, considera
De acuerdo con datos de Censida, se presentaron 140 casos de transmisión perinatal en 2012.
Otros sectores de la población, como los usuarios de drogas inyectables, también están en riesgo de adquirir esta enfermedad y las trabajadoras sexuales.
Para Patricia Uribe, es importante seguir alertando a las nuevas generaciones de que no deben de bajar la guardia en torno al VIH, epidemia que se encuentra estable y concentrada en las poblaciones claves: hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores sexuales, usuarios de drogas inyectables y mujeres transgénero.
La directora del Censida, plantea que cuando el portador se acostumbra a vivir con el VIH-Sida no se provoca la misma alerta, pero hay nuevas generaciones “que tienen que estar recibiendo el mensaje que la epidemia sigue y que es fundamental tomar medidas preventivas para evitar infectarse”.