«Me bastó dar un paso dentro de la muralla, para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer». Gabriel GarcíaMárquez no sólo vivió y se formó como periodista en Cartagena de Indias, Colombia. El escritor convirtió esta ciudad en su mayor inspiración para crear dos de sus principales obras, El amor en los tiempos del cólera(1985) y Del amor y otros demonios (1994).
La búsqueda de esos escenarios literarios significa sumergirse en el realismo mágico que el colombiano ha dejado para toda la vida. Sí, el Nobel ha partido, pero nos queda La Cartagena de Gabo’, una ruta diseñada por 35 escenarios que marcaron su obra y su vida. El recorrido lo diseñó Tierra Magna (compañía colombiana de audioguías) y fue supervisado por Iliana Restrepo, asesora de proyectos internacionales de la Institución Universitaria de Bellas Artes y Ciencias de Bolívar. Ella misma nos cuenta en entrevista para EL UNIVERSAL cuáles son los sitios imperdibles de la ruta.
Se necesita un mapa, una audioguía y unos zapatos cómodos para recorrer casi por completo el centro histórico, la ciudad amurallada declarada Patrimonio de la Humanidad, situada frente al mar Caribe. Unas horas bastan para enamorarse de ella, como lo hizo Gabo’.
1. De convento a hotel de postín
García Márquez pasaba por el Convento de Santa Clara, en la Plaza San Diego, mientras sacaban las tumbas de las hijas de la aristocracia colonial enterradas vivas por enamorarse de la persona equivocada. El episodio fue la inspiración para escribir Del amor y otros demonios: «La lápida saltó en pedazos al primer golpe, y su cabellera viva de un color de cobre intenso se derramó fuera de la cripta. El maestro de obra quiso sacarla completa, con la ayuda de sus obreros, hasta que salieron las últimas hebras, todavía prendidas a un cráneo de niña».
Del convento de monjas clarisas sólo queda el campanario, las ventanas cuadradas del coro y el portón en piedra de la capilla sobre la calle Stuard. Hoy es un hotel de lujo. En este lugar también se vivió uno de los acontecimientos más vergonzosos de Cartagena de Indias, el cessatio a divinis: la prohibición de realizar actos religiosos en un templo o en toda una ciudad debido a una disputa religiosa por dinero en 1683.

2. Un ojo a su casa
Frente al convento queda la siguiente estación de la guía, la casa de Gabriel García Márquez. La mansión de color terracota se asoma al mar Caribe como un bloque gigante de ladrillos y frondosos árboles frutales y palmeras. Según datos históricos, el terreno era la huerta del Convento de Santa Clara. Gabo’ decidió incluirla una vez en su novela Del amor y otros demonios. En alguna parte del patio estaba el túnel por donde el padre Cayetano Delaura entraba al convento para ver a Sierva María de Todos los Ángeles, la protagonista de la novela de quien estaba enamorado. Ella fue encerrada en una celda por haber sido mordida por un perro rabioso.
La casa fue diseñada por el gran amigo del escritor y reconocido arquitecto colombiano Rogelio Salmona.
3. Pizza y evangelios
El «Parque de los Evangelios» es donde se sentaba Florentino Ariza para ver a Fermina en El amor en tiempos del cólera. Para imaginar a la protagonista basta observar a cualquier niña cartagenera desde esta plaza que en realidad se llama Fernández de Madrid. Está rodeada de casas coloniales y una iglesia que antiguamente tenía un megáfono donde se escuchaban los evangelios. De todos los cafés y restaurantes hay que tomar un receso en Pizza En El Parque.
Comer una rebanada hecha en leña es toda una tradición mientras se siente llegar la brisa del mar.
4. Las musas del teatro
Un templo de letras, música y artes escénica es el Teatro Adolfo Mejía (Plaza de la Merced 4), cuyo nombre real es Heredia, en honor al poeta cubano Jose María Heredia que llamó a Cartagena «ciudad triste ayer reina del mar». Él trajo a la ciudad el parnasianismo, movimiento literario francés contra el romanticismo que adopta su nombre por el Monte Parnaso, donde según la mitología griega vivían las musas de la inspiración, cuatro de ellas labradas en la parte más alta del recinto. Gabriel García Márquez inmortaliza en El amor en tiempos del cólera un evento del prestigioso concurso público de poesía, Los Juegos Florales.

5. Par de marqueses…
Ahora estamos frente a la casa del Marqués de Valdehoyos (Calle 36 y Carrera 3), un comerciante de esclavos de la vida real que aparece en El amor en tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. La propiedad rompe con el estilo colonial de Cartagena, su fachada es un regocijo del estilo barroco de 1750. Se puede entrar y conocer todavía parte del mobiliario de la época y la biblioteca. La historia dice que la marquesa traficaba con los barriles de harina que en ese tiempo valían oro, haciéndose más rica que su marido, un despiadado que compraba 263 esclavos por año.
6. La gorda Gertrudis
A mediados del siglo XIX grandes tragedias humillaron la grandeza de Cartagena hasta convertirla en una ciudad abandonada y en ruinas por más de 100 años. El azote del descuido se podía apreciar en la Plaza de Santo Domingo, hoy ocupada por las boutiques y restaurantes más reconocidos de la ciudad. En este lugar se postra la gorda «Gertrudis», la escultura que Botero donara a Cartagena y que le hace compañía a la iglesia. De ésta nace un torre «torcida por el diablo», según la leyenda misma que Gabriel García Márquez convirtiera en todo un mito cultural en su autobiografía. Uno debe sentarse a escuchar el relato en el restaurante Paco’s, un local donde se preparan los mejores mariscos y la gente baila al ritmo de la música cubana en vivo.

7. Una noche en la cárcel
Llegamos al Hotel Charleston, en la Plaza Santa Teresa. Una cama cuesta desde 386 dólares, pero Gabo’ durmió gratis. Fue justo cuando la propiedad era una cárcel (antes fue un convento). Una noche de abril de 1948, el escritor colombiano llegó a Cartagena huyendo de la violencia que existía en Bogotá, no sabía que había toque de queda y se recostó en la banca de un parque.
Los policías lo llevaron preso. Sólo sobrevive una capilla y otra anécdota más para la geografía garciamarquiana. El hotel está rodeado de grandes boutiques como la de Silvia Tcherassi, diseñadora de modas y también portavoz de la UNICEF. Un souvenir de alto costo sería llevarse una prenda inspirada en el Parque Güell de Barcelona.
8. El Universal de Cartagena
En la calle San Juan de Dios se encontraba el periódico que le abrió las puertas al escritor y donde se formaría como periodista, el antiguo periódico El Universal de Cartagena. A unos pasos encontramos su Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, cuyo objetivo es estimular las vocaciones, la ética y la buena narración en el periodismo. La calle también está integrada por cientos de puestos artesanales, donde los indígenas wayúu de la península de La Guajira tejen a gancho mochilas coloridas con figuras geométricas que simbolizan elementos de la naturaleza. Su gran complejidad de tejido las convierte únicas en el mundo.

9. Bolas de tamarindo en la plaza
Poco a poco nos vamos acercando al final de la ruta corta. Pero antes hay que darse una vuelta por la Plaza de los Coches, nombrada el «portal de los mercaderes» en Del amor y otros demonios, justo donde el perro rabioso muerde a Sierva María de Todos los Ángeles y la historia comienza. Esta plaza era la más bulliciosa porque aquí se estacionaban los carruajes de caballos y se subastaban los esclavos africanos. Hay que situarse justo en el centro de la plaza para admirar la Torre del Reloj y después seguir por el Portal de los Dulces. El sabor del casabito de coco, de las bolas de tamarindo, las cocadas de dedo metido de piña, guayaba y coco dejarán un dulce sabor para continuar a la siguiente parada y olvidar las historias de crueldad que aquí se suscitaban.

10. El parque donde se quedó dormido
Las cartas de amor que escribió Florentino Ariza a Fermina nacieron en el Parque de Bolívar, donde se comenzaron a trazar las calles de la ciudad y se encontraban los escribanos de El amor en los tiempos del cólera. Antes era polvoso y no tenía árboles que protegieran del sol. En este parque también durmió Gabo’ sobre una banca la primera noche que llegó a Cartagena. Luego fue arrestado. El parque por un tiempo fue el corazón de la ciudad amurallada, por eso podemos apreciar el Palacio de la Inquisición, hoy Museo Histórico de Cartagena y la catedral.
La catedral
Última parada: Catedral Santa Catalina de Alejandría. Sobre la calle Santos de Piedra está su fachada, sostenida por columnas corintias y con la imagen de San Sebastián vigilando los pasos de los habitantes y turistas. Según la tradición, el santo sobrevivió a una lluvia de flechas romanas, por eso los fundadores de la ciudad se refugiaban en el templo cuando eran atacados por los indios caribeños para recuperar Santiago de Cartagena de Indias, el primer nombre que tuvo la ciudad.
Viajando a las novelas de García Márquez, es aquí donde Florentino le entrega la primera carta de amor a Fermina, donde ella se casa y se celebra el concurrido funeral de su entonces marido Juvenal Urbino.
El atrio es un mundo de color creado por las palenqueras, vendedoras de frutas tropicales provenientes de Palenque, un pueblo cercano a la ciudad habitado por esclavos cimarrones prófugos que aún conservan sus costumbres y que el turista puede visitar. En los propios puestos uno puede degustar el mejor coctel de frutas, desde níspero hasta melón, sandía, piña y «mamón», frutitas verdes de carne rosada y con textura de algodón.
La audioguía nos lleva a la Plaza de los Estudiantes, justo en la Universidad de Cartagena donde Gabriel García Márquez cambió la carrera de Derecho por la literatura. Hay que salir de la ciudad amurallada para conocerla. La opción es continuar al día siguiente. Por ahora, quedan horas libres para ir al barrio Getsemaní, al otro lado del centro. Se puede rentar una bici o esperar a que los bares de música guapachosa abran. La noche sin duda terminará con un buen baile y unos tragos de ron.
GUÍA DEL VIAJERO
Quién te lleva
Avianca. Vuelo redondo desde 9 mil pesos, impuestos incluidos, con escala en Bogotá. Tiempo estimado de viaje: ocho horas. www.avianca.com
Dónde dormir
Hotel Monterrey. Son 30 habitaciones dentro de un edificio del siglo XIX. Se ubica en la entrada de la ciudad amurallada y a 10 minutos del aeropuerto. Tarifa: desde 243 mil pesos colombianospor noche (mil 600 pesos mexicanos, aproximadamente). http://www.hotelmonterrey.com.co/es
Audioguía
Renta: 40 mil pesos colombianos (268 pesos mexicanos). El dispositivo se alquila en las islas de información turística del centro. También está disponible para equipos Apple. Costo: 129 pesos.
Qué más visitar
Islas del Rosario, a una hora de Cartagena, Isla de Barú de playas color turquesa y bancos de arena suave y blanca y playa Bocagrande, en el sector norte.
Platillos imperdibles
Posta negra (carne de res) acompañada de arroz con coco, patacones (plátanos verdes fritos) y el jugo de corozo, fruto morado de palmera.
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