Cada año durante el primer domingo de abril los habitantes de Kawasaki, Japón, se reúnen para celebrar el festival Kanamara Matsuri, que en español significa «El falo de acero». Es un festejo en honor a la fertilidad y al bien de los matrimonios.
Una leyenda antigua cuenta que una joven fue poseída por el diablo justo antes de su boda. Cada vez que el esposo quería consumar el matrimonio el diablo le mordía el pene. Un día la mujer tuvo la idea de conseguir un falo de metal y cuando intentó introducírselo el diablo lo mordió. Al lastimarse el demonio dejó el cuerpo y fue así que y se lastimó. Es así como dejó su cuerpo y por fin los amantes estuvieron juntos.
Además, este festejo fue popular entre las prostitutas que participaban para pedir protección contra las enfermedades venéreas. En la actualidad los recursos obtenidos durante la celebración se usan para realizar investigaciones contra el SIDA.
Los festejos incluyen un enorme desfile en el que varios falos gigantes son llevados en hombros. El más famoso de ellos es uno rosa, llamado Elizabeth, donado por la comunidad LGBT. Este festival se ha vuelto muy concurrido por los turistas extranjeros, atraídos por los dulces, figuras y regalos como llaveros, plumas y juguetes con forma de falo.
Por ahí corre la creencia de que si un hombre es retratado con alguna de las esculturas de pene le puede traer mala suerte, así que ¡Aguas!