SAN JOSÉ.— Un médico costarricense detenido esta semana por presunta trata de personas con fines de extracción de órganos, promocionó internacionalmente a Costa Rica en internet como destino del turismo de trasplantes y aseguró que los costos de ese tipo de intervención quirúrgica en clínicas locales eran de apenas una tercera parte de los 250 mil dólares que se pagan en Estados Unidos.
El médico Francisco José Mora Palma, quien al momento de ser detenido el pasado martes fungía como jefe de Nefrología del estatal Hospital Calderón Guardia de esta ciudad, uno de los principales del país, apareció en un mensaje publicitario en la página WeLoveCostaRica.com para difundir sus servicios y ofrecer a este país como base del turismo de trasplantes.
En la grabación, Mora respondió preguntas de un entrevistador y afirmó que los trasplantes en centros privados de salud en Costa Rica son “más baratos” que en Estados Unidos ya que, de acuerdo con sus cálculos, su costo ronda los 80 mil dólares. Mora ofreció al Hospital Clínica Católica, de capital privado, como sede de las intervenciones quirúrgicas a un precio menor que los procedimientos similares que se efectúan en Estados Unidos y aseguró que ese centro dispone de los equipos y del personal de salud necesarios para que los trasplantes se lleven a cabo sin ningún contratiempo.
La clínica seguía ayer sin pronunciarse sobre los hechos, que estallaron luego de que EL UNIVERSAL publicó, el pasado 27 de mayo, que Costa Rica es señalada mundialmente como anfitriona del tráfico de órganos encubierto en turismo de trasplantes. Mora Palma y Mauren Cordero Solano, policía de comunicaciones de la gubernamental Fuerza Pública, fueron detenidos como parte de una serie de diez allanamientos simultáneos ejecutados por la Fiscalía General y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, para investigar los negocios del tráfico ilícito de órganos en este país.
El galeno fue señalado por el fiscal general Jorge Chavarría como el coordinador general del “capítulo costarricense” de una organización transnacional de contrabando de órganos controlada y financiada desde Israel, con ramificaciones en Europa del Este.
Según la Fiscalía y el OIJ (policía judicial), en Costa Rica se hacían los exámenes médicos y se localizaban los donantes y aunque algunos trasplantes se hicieron en la clínicas Católica y Bíblica, en otros casos se trasladó al donante a Israel. La Bíblica ha alegado estar dispuesta a colaborar con las indagaciones.