CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril.- Son niños de todas las edades. Tienen sueños, metas en la vida, apenas están creciendo. Pero hoy, 30 de abril, no piden una pelota, una muñeca o una bicicleta. Sólo anhelan un regalo: tener salud.
Desde Michoacán, Vanessa Soto Reyes llegó acompañada de sus hermanas mayores al parque de Chapultepec, en esta capital. Tiene nueve años y desde que nació padece artritis ideopática juvenil, enfermedad autoinmune de origen desconocido que le ha impedido su crecimiento, la movilidad de sus articulaciones. Sufre de inflamación y dolor en brazos y piernas. Dolor que le impide hacer las actividades que realiza todo niño, como jugar, correr, saltar.
“Yo sé que tengo artritis reumatoide, me duelen mucho los pies, y cuando hace frío como que no puedo caminar bien. Tengo muchos dolores. Pero ahorita me siento un poco mejor.”
¿Qué te gustaría pedir como regalo del día del niño?, se le pregunta a Vanessa, quien se toma unos minutos para pensar y responde: “Que me den los medicamentos que necesito, porque a veces no hay. Y que me cure”.
Convocados por la Asociación Nacional de Ayuda para Niños y Adolescentes con Enfermedades Reumáticas (ANAER), asociación que de manera altruista apoya a infantes con diversos padecimientos, brindó un día de campo a estos infantes que platicaron con Excélsior.
Ahí, Ángel Daniel Valera Castañeda nos comparte sus sueños. Cuando crezca quiere ser bombero o paramédico para salvar gente o ayudar a niños enfermos como él.
A sus siete años, Ángel Daniel padece dermatomiositis juvenil, padecimiento autoinmune que ocasiona inflamación en los vasos sanguíneos de la piel y del músculo, ocasionando debilidad muscular y, en ocasiones, inmovilidad.
“Ya me están dando medicinas y ahorita ya hasta puedo pararme, sentarme y correr. Otros niños que están aquí no lo pueden hacer. ¿Qué pedirías este 30 de abril para ellos? “Primero medicinas. Y que en este Día del Niño todos los que están como yo, enfermos, pudieran caminar, correr, hincarse y correr, y ya”, señala Ángel Daniel, contento por haber logrado este día poder sentarse y jugar en el pasto.
Alina Mitzi García Ordóñez llegó al festejo del Día del Niño desde Toluca, Estado de México. A sus 11 años, la estudiante de quinto año de primaria relata que heredó la enfermedad de su madre.
Desde hace siete meses empezó a padecer lupus eritematoso sintético. Su vida cambió, empezó a perder peso, a sentirse cansada sin motivo alguno.
Y así lo relata Alina: “Mi piel se volvió muy sensible al sol, se me inflaman las manos, mis pies, porque me dicen que la sangre en mis células disminuye. Por eso este Día del Niño y de la niña lo único que pido es que esta enfermedad se le quite a mi mamá y a mí también. Sólo quiero sentirme bien”.
De no padecer artritis ideática, José Guillén Ramírez mediría más de 1.70 metros de altura. Hoy apenas rebasa el metro de altura y ya no crecerá. Su enfermedad y los malos tratamientos impidieron su desarrollo.
Muy contento, Pepe, como le dicen sus amigos, llegó en silla de ruedas al convivio. El motivo de su felicidad era que estrenaba prótesis, que después de varios años de cirugías hoy le va permitir levantarse de la silla y dar algunos pasos.
“Sí, tengo artritis. Desde los cuatro años estoy en esta silla. Estoy incapacitado al grado de no poder caminar bien. Por eso si me preguntas qué regalo quiero del Día del Niño, pues quiero poder salir a recorrer las calles caminando yo solito, a la mejor con mi prótesis ya puedo. Ése sería mi mejor regalo”, señala José con una amplia sonrisa.
Compañero de José en diversos tratamientos, por padecer también artritis ideopática juvenil, Arturo Baltazar Victoria tiene 12 años y nos platica que cuando crezca va a ser abogado para “sacar a los que están en la cárcel injustamente”, pero dice que lo más importante ahorita es aliviarse.
Arturo se emociona. Las lágrimas empiezan a cubrir su rostro y dice: “Como regalo del Día del Niño necesito que no me dejen de dar mi medicamento para la artritis. Que se me acaben los dolores, porque no puedo correr, no puedo correr, me da tristeza ver jugar a los niños y yo no juego”.
De acuerdo con datos de la ANAER, elprincipal obstáculo que enfrentan los niños y familiares con padecimientos reumáticos sigue siendo la falta de acceso a tratamientos oportunos y adecuados, pues una vez que los infantes cumplen seis años de edad en el Seguro Popular no se les proporciona el medicamento que requieren para su rehabilitación.
Así, este 30 de abril es una fecha clave para recordar que dentro de la Declaración de los Derechos del Niño se establece que éste tendrá derecho a disfrutar de la alimentación, vivienda, recreo y a servicios médicos adecuados.