CIUDAD DE MÉXICO, 6 de septiembre.- Ahora mismo la Procuraduría Social de Atención a las Víctimas de Delitos está en terapia intensiva. Sara Irene Herrerías, la procuradora de esta instancia, deja ver que pueden ser los últimos tres meses de vida de Províctima. Y al preguntarle si existen posibilidades de que desaparezca con el cambio de poder, contesta franca que “sí”, pues se creó por decreto presidencial y aún no tiene sustento jurídico que la sostenga.
Pero tampoco hay dinero en Províctima; en sus primeros diez meses sólo tuvo recursos para una campaña publicitaria de tres semanas y nada más por radio, porque por televisión salía demasiado caro.
Los centros en donde opera, que además donó la Procuraduría General de la República, están en la mitad del país. Faltan oficinas en estados tan necesitados por el alto índice de violencia como Tamaulipas o Durango.
Durante el verano de 2011, aquellas primeras planas que celebraban la reunión del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por el poeta Javier Sicilia, con Felipe Calderón parecen desvanecerse. Es evidente la distancia entre estos actores.
Setenta y cinco días después de los diálogos en Chapultepec, sin consultar al personal que conformaría Províctima ni a asociaciones civiles, Felipe Calderón sacó un decreto presidencial (hoy hace un año), donde ordenó la creación de esta institución como respuesta a la demanda que el poeta hizo en el Castillo: un Sistema Nacional de Atención a Víctimas.
“Que de manera paralela (al combate del Estado contra el crimen organizado) se brinde una especial, eficaz y oportuna atención a las víctimas u ofendidos de delitos”, se lee en las consideraciones del Decreto de 14 artículos.
“La idea en sí de Províctima es muy buena, el problema fue crearla y no poner los recursos. Es lo que ha pasado mucho con este gobierno, implementa acciones sin sustento económico”, opina María Elena Morera, miembro ciudadano, junto con el empresario Alejandro Martí y la señora Miranda de Wallace, de la Junta de Gobierno de Províctima.
A como dé lugar
Para esa época del año, el presupuesto de 2012 ya casi estaba diseñado por las dependencias y listo para enviarse a la Secretaría de Hacienda, pero aun así, sin tiempo para poder solicitar el monto que se necesitaba para echar a andar el proyecto, debía nacer Províctima y operar, a como diera lugar al siguiente mes, el 11 de octubre.
Como no alcanzaría, por obvias razones, ni siquiera a aparecer impresa la existencia de Províctima en el Presupuesto de Egresos de la Federación, entonces, las áreas de otras dependencias tuvieron que transferirle sus recursos, instalaciones y hasta sus trabajadores, porque las plazas laborales que ocupaba para funcionar también estaban cerradas.
“La idea fue unir las áreas de atención a víctimas que había en la sede del gobierno federal en una sola institución”, explica la procuradora.
La PGR transfirió a Províctima el personal, sus recursos y centros que pertenecían tanto a la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad como a la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas.
Mientras a la Secretaría de Seguridad Pública le tocó transferir su área de atención a víctimas con todo y sicólogos y abogados; Función Pública trasladó un call center y Presidencia destinó un área de Atención Ciudadana.
Una vez ya unidos todos los retazos de las áreas de estas cuatro dependencias, Províctima se conformó así: 400 empleados, 16 centros de atención en 15 estados del país y un edificio central en la colonia Del Valle y un presupuesto de 300 millones de pesos para 2012.
El dinero con el que arrancó es tan escaso que 300 millones representan .008 por ciento del Presupuesto de Egresos de 2012. Y si se compara con los recursos destinados al IFE o a la PGR es 46 veces menor.
“Ha habido momentos que no hemos tenido ni para pagar la raya”, dice metafóricamente, Alejandro Martí, para mostrar el nivel de escasez con el que sobrevive la institución, porque corrige y explica que siempre se les ha pagado a los trabajadores, pero a veces sí se ha atrasado su pago.
“Sí te lo digo, todo lo que estamos haciendo es buscar los recursos”, acepta Sara Irene Herrerías.
Vivir de donativos
Además de cumplir con la encomienda del Presidente de “diseñar y ejecutar políticas y programas de atención a víctimas”, la procuradora Sara Irene también va tocando puertas y pidiendo apoyos literalmente a quien se deje.
“Sara Irene es una gran persona. Está completamente dedicada ayudar a la gente. Me parece que (Províctima) termina siendo como una organización civil, siempre tenemos que estar pidiendo quien nos ayude, cuando a diferencia de nosotros es una institución gubernamental que debería contar con recursos propios”, afirma María Elena Morera.
Por la falta de publicidad, Sara Irene ha recurrido a personal de Sedesol, que distribuye el programa de Oportunidades en comunidades marginadas y alejadas de México para que recomienden a Províctima
Tan pocos mexicanos conocen este organismo que hay días que en cuatro turnos de 24 horas sólo se comunican al call center 30 personas, cuando durante 2011, por ejemplo, únicamente por delitos de homicidio, sumaron 74 diarios en promedio, de acuerdo al INEGI.
Y de estas 8 mil 731 mil llamadas que se recibieron durante los primeros 10 meses, dos de cada tres eran mujeres, la mayoría denunció violencia intrafamiliar y no “delitos de alto impacto” como fue el objetivo de Felipe Calderón.
El siguiente delito más reportado fueron desapariciones, pero apenas sumaron 11 por ciento.
“El Presidente nos dio la instrucción de atender delitos de alto impacto: desaparición de personas, secuestros, homicidios, extorsión y trata relacionada con el crimen organizado”, comenta la procuradora.
Pese a las carencias, la procuradora ha seguido adelante para consolidar la institución. También pidió becas a la Universidad Iberoamericana y apoyos a la Suprema Corte de Justicia para capacitar a su personal.
Ha logrado 13 convenios con diversas instituciones y 37 se encuentran en proceso de revisión y firma, entre los que destaca uno con el Infonavit, para que preste casas (aquellas que recuperaron por falta de pago) a los desplazados por la violencia.
Lo apremiante
Pero hay dos necesidades que ya no pueden esperar en Províctima y deben contemplarse en el presupuesto de 2013, de acuerdo con Sara Irene. La primera, construir por lo menos un centro de atención en cada estado del país y crear un fondo entre otras cosas para medicinas.
“(Las víctimas) a veces pasan por algo tan fuerte y sí necesitan un antidepresivo que luego no encontramos en el cuadro básico del sector salud”, asegura la procuradora.
Hoy, a un año del decreto presidencial, que creó la primera instancia para atender daños colaterales por la guerra contra el narcotráfico, a través de un sistema integral (trabajadores sociales, sicólogos y abogados), Províctima está en terapia intensiva, en grave riesgo de morir.
“Lo que más me agradecen las víctimas es que haya un lugar en donde estén todos los profesionistas juntos para atenderlos, eso les está funcionando”, dice Sara Irene.
Sin embargo, depende de los legisladores desconectar el tanque de oxígeno por el que respira Províctima con el decreto presidencial que concluye el próximo 1 de diciembre o prolongar su vida.
Calderón vs Sicilia
Províctima se debate entre la vida y la muerte en un duelo entre el Presidente y el Movimiento por la Paz. Felipe Calderón está luchando por mantener viva a la dependencia y por eso envió (hace una semana) una nueva iniciativa de “Ley General de Atención y Protección a Víctimas” para intentar, a través de este mecanismo, darle facultades como hacerse cargo del Registro y la Conferencia Nacional de Atención a Víctimas y así evitar que el gobierno entrante la desaparezca o sustituya .
Mientras Javier Sicilia aboga por la Ley General de Víctimas que ya habían aprobado ambas Cámaras (pero que el Ejecutivo envió a la Suprema Corte de Justicia, por una controversia constitucional). Si fuera así y se respetara esta iniciativa apoyada por el poeta, Províctima simplemente sería sustituida por el Sistema Nacional de Víctimas.
“La pobreza de la política de atención a víctimas propuesta en la Ley de Calderón, se ve reflejada, entre otras cosas, justamente por pretender que el andamiaje institucional que estará a cargo de garantizar y proteger los derechos de las víctimas sea Províctima”, redactan y firman en un boletín de prensa once organizaciones civiles y activistas, entre ellos, el poeta.
“Yo estoy seguro que el nuevo gobierno va a cancelar Províctima. Fue una respuesta más mediática que real para salir adelante por parte del Presidente. No hay un trabajo eficaz, eficiente y definitivamente hacen de las víctimas un objeto de politiquería”, expresa José Luis Soberanes, ex ombudsman de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Así como el poeta logró que varias organizaciones mostraran su oposición a la Ley de Calderón, el Presidente tiene claramente de su lado a la señora Wallace y a Martí para apoyar a que sobreviva Províctima.
“Creo que no hay peor cosas que volver a empezar. No se pueden desperdiciar los sacrificios de las personas, el dinero invertido, el talento las horas de trabajo”, argumenta Martí.
La señora Wallace y el empresario advierten que serán unos férreos defensores de Províctima. Martí ya hasta se reunió con Enrique Peña Nieto para sugerirle continuidad en este proyecto: “Vi muy receptivo al Presidente electo”, comenta.
“Es mucho mejor tener algo imperfecto a nada”, reflexiona sobre Províctima, la señora Wallace.
Mientras tanto, día a día va aumentando el número de víctimas en México.
Necesito ayuda ¿qué hago?
Províctima brinda atención confidencial de manera gratuita, integral y especializada en dos modalidades:
Telefónica. En la línea gratuita 01 800 84 2 84 62 o el 01 800 VICTIMA.
Presencial. En el centro nacional de atención ubicado Ángel Urraza 1137, esquina Pestalozzi Colonia del Valle C.P 03100, delegación Benito Juárez, Distrito Federal.
También brinda atención en los 18 centros en 15 entidades federativas y municipios del país. Entre ellos están:
Acapulco, Guerrero01 744 4813081 /4813164
Cd. Juárez. Chihuahua01 656 6163815/6163818 016163820/6163822
Cuernavaca, Morelos 01 777 3181719/3140778 7140938
Guadalajara, Jal. 01 333 6166350/6166423 6166423
Guanajuato, Gto. 01 473 7334324
Mazatlán, Sin. 01 669 1120367/1120870
Mérida, Yuc. 01 999 2124156/2124157
Monterrey, N.L. 01 818 120205963
Morelia, Mich. 01 443 3146556/3146396
Tapachula, Chis. 01 962 1183770/1183771/1183772
Tepic, Nay. 01 664 6232025/6231750
Torreón, Coah. 01 871 7330753/7330518/2225032
Tuxtla, Chiap. 01 961 6172300 ext 17618
Veracruz, Ver. 01 229 9323370/9323483/9310982
Servicios
Apoyo en la búsqueda de personas desaparecidas. Proporciona atención a todo familiar de la personan reportada en calidad de extraviada, sustraída o ausente, coadyuvando en la búsqueda y difundiendo información para su localización.
Asesoría Jurídica. Brinda atención inmediata para conocer la necesidad jurídica específica para estar en posibilidad de brindarle los servicios legales de asesoría, orientación y en su caso, defensa legal.
Asistencia Médica. Proporciona valoración médica de primer contacto a las víctimas u ofendidos del delito, mediante la prevención, detección y orientación acerca de los problemas de salud.
Apoyo sicológico. Una vez que la persona es turnada por el personal de Trabajo Social, el área de sicología brindará atención primaria y/o atención especializada.
Las terapias les ayudan a superar el mal trago
Hasta después de tres años de ocurrido el secuestro de su hijo, María Jiménez pudo contar, sin pausas, los pormenores del sucesos, sin que la asfixiara y detuviera su llanto. Y con la primera persona que se desahogó fue precisamente con un sicólogo de Províctima.
Se tardó tanto tiempo en ir por ayuda, porque lo menos que quería era mirar hacia ese 7 de julio de 2009. Tampoco confiaba en las autoridades, aquella madrugada cuando supo que unos criminales tenían a Joel y llegó hasta la Fiscalía Antisecuestros del Distrito Federal, a implorar sus servicios, la recibió un policía adormilado y le volvió a cerrar la puerta: no había personal.
“El gobierno no ha hecho su trabajo como debiera ser, por eso al principio pensé que tampoco funcionaría venir a Províctima”, acepta. Pero hoy está agradecida por las terapias sicológicas gratuitas que han recibido un vez a la semana ella y su hijo, ya han hecho efecto y llevan varias noches sin despertar sobresaltados.
Al escuchar esa voz amenazante que exigía, en las próximas 72 horas, un rescate de tres millones de pesos o por día de retraso iría recibiendo un dedo de Joel, María se refugió en el único sitio que la arropó en ese momento, la Comunidad del Santuario Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe.
“Ya no había lugar para otro tipo de sentimiento en mis entrañas (…) todos negativos: coraje, angustia, desesperación, preocupación, miedo, impotencia”, recuerda, y la mayor impotencia era porque durante las primeras 24 horas, ya con ayuda de todos los vecinos, lo que único que había logrado juntar del rescate eran tres mil pesos.
Acusan negligencia y consultas onerosas
Margarita López escuchó a los asesinos de su hija de 19 años, viéndolos cara a cara. Narraron a detalle cómo torturaron y violaron durante muchos días a Yahaira, y a sangre fría, la decapitaron.
Después de presenciar el infierno, Margarita decidió acudir a Províctima, a pesar de que el centro más cercano estaba ubicado a diez horas de la comunidad donde vivía en Michoacán.
“Desde el inicio, vimos que era una dependencia improductiva e inservible. Muchas reuniones, buenas atenciones, pero no recibíamos más que galletas y café a nuestra llegada”, relata.
“Las víctimas que recibimos en casi todos los casos presentan estrés postraumático, es decir, recuerdan el hecho todo el tiempo, tienen depresión, ansiedad”, describe Jesús Moreno, director del área de sicólogos en Províctima.
Ahí le ofrecieron a Margarita asesoría jurídica y acompañamiento. “Sin embargo, jamás fui acompañada por un abogado (de Províctima) para exigir que la SIEDO, que es la que llevaba mi caso, cumpliera con sus obligaciones”.
También le prometieron apoyos para reanudar su empresa, pero tampoco existieron y las consultas médicas y sicológicas que supuestamente son gratuitas terminó pagándolas ella.