Realizan investigación para mejorar cultivos de maíz

La producción de maíz, elemento básico en la dieta del mexicano, enfrenta grandes retos, existen muchos factores que limitan su producción, como es la escasez de agua, suelos ácidos y enfermedades causadas por hongos, bacterias, virus y otros organismos.

Por ello, investigadores de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM trabajan en un proyecto para aislar, seleccionar y caracterizar al grupo de cepas del hongo Fusarium verticillioides, que provoca la pudrición del tallo, la raíz y la mazorca, con el propósito de buscar la tolerancia a la pudrición del grano.

La investigación se realiza en el laboratorio a cargo del académico Javier Plasencia de la Parra, quien detalló que este trabajo forma parte del Programa Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional (MasAgro), cuyo objetivo es incrementar la producción agrícola del país.

El Programa MasAgro, impulsado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, en coordinación con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, tiene entre sus objetivos fortalecer la seguridad alimentaria a través de la investigación y el desarrollo; generar capacidades y la transferencia de tecnologías al campo para que los productores incrementen sus rendimientos de manera estable, mejoren su ingreso y contribuyan a mitigar el cambio climático en México.

La iniciativa aprovecha la infraestructura y experiencia de instituciones nacionales, públicas y privadas, para lograr un primer esfuerzo real que incremente la productividad agrícola en el país, comentó el universitario.

Además, aseguró que MasAgro contempla una estrategia de extensión agrícola que implica el entrenamiento y certificación de especialistas, que contribuyan a transferir la tecnología y las semillas mejoradas hacia los agricultores, para desarrollar sus capacidades productivas a fin de obtener mayores cosechas, mejores ganancias y reducir costos.

La investigación
Javier Plascencia explicó que el proyecto desarrollado en la FQ busca tener cepas representativas de distintas regiones geográficas, valles altos, trópicos y subtrópicos, donde se produce maíz.

A su vez, evalúa la capacidad de estos hongos para producir la toxina fumonisina, que constituye su factor de virulencia. Este proyecto y el de otros grupos de investigación a nivel internacional han permitido determinar que dicha molécula contribuye a que las cepas que la producen sean más agresivas.

«Esta toxina tiene efectos sobre el desarrollo de la planta de maíz e interfiere con los mecanismos de defensa de la misma por lo que se facilita la colonización de hongo patógeno».
«La idea es contar con varias cepas provenientes de distintas regiones geográficas que produzcan esta toxina y se puedan utilizar entonces en los programas de selección de resistencia a la enfermedad. Si se encuentran variedades de maíz que sean resistentes a estas cepas muy agresivas, se podrá esperar que se adapten bien a varias regiones y la resistencia sea robusta y duradera», concluyó.

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM