Reos del penal de Apodaca, Nuevo León, protagonizaron este martes un motín para evitar el traslado de internos a prisiones federales de otros estados.
Los incidentes comenzaron cuando familiares de los presos se plantaron en la entrada del centro penitenciario para exigir que no se diera el traslado.
Durante horas se observaron columnas de humo en el interior del penal y algunos testigos aseguraron que también se escucharon disparos de armas de fuego.
Por la noche llegaron cinco ambulancias para trasladar a centros hospitalarios a 17 reos heridos durante el motín.
Los presos no lograron su objetivo, pues finalmente se anunció el traslado de Mario Andrés Alcorta Ríos, El Junior; José Francisco Gámiz Vega, El Extraño, y Marco de León Quiroga, El Chabelo, a la prisión federal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.
Además del motín en el interior del Cereso, en el exterior familiares de los presos realizaron protestas. Unas 40 mujeres encabezaron a los inconformes, quienes intentaron derribar la reja externa de la prisión en varias ocasiones, aunque fueron contenidos por la policía.
En entrevista con MILENIO, el vocero de Seguridad estatal, Jorge Domene, aseguró que los disturbios comenzaron luego de que familiares de los presos tuvieran conocimiento del traslado de reos a otros penales del país.
Los incidentes se iniciaron cerca de las 18:40, cuando 200 elementos de la Policía Federal y militares ingresaron al centro penitenciario para realizar el traslado de reclusos. La acción era una medida de seguridad, tras la fuga de 30 internos y la matanza de 44 el pasado domingo.
Al enterarse de esa decisión, los familiares —en su mayoría mujeres que permanecen fuera del penal desde el domingo— se armaron con palos, tubos y piedras para tratar de impedir el operativo.
En ese intento quisieron derribar la reja de la entrada principal del penal y prendieron fuego con mantas, ramas, cartones y escombros, además de lanzar piedras contra las instalaciones y policías antimotines.
Los disturbios obligaron a las autoridades a cerrar la carretera Apodaca-Salinas Victoria.
Antes del traslado de los heridos, aproximadamente a las diez de la noche, la concentración de personas afuera del penal era nutrida y los familiares aseguraban que no tenían ninguna información oficial sobre la situación.
A esa hora el vocero Domene Zambrano aseguró que la situación en el Cereso estaba controlada.
En el noticiario de MILENIO Televisión, que conduce Ciro Gómez Leyva, el vocero en materia de seguridad de Nuevo León confirmó que El Junior, El Extraño y El Chabelo serían trasladados al penal federal de Puente Grande.
“Les abrieron las puertas”
Por la mañana, el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, confirmó que mandos penitenciarios, al igual que 16 custodios, aceptaron la colusión con delincuentes para organizar la masacre de 44 reos del cártel del Golfo y la fuga de 30 zetas el domingo pasado.
En tanto, Domene Zambrano detalló que se los internos escaparon utilizando cuerdas.
“Nueve de los 18 guardias detenidos confesaron la noche del domingo su participación activa en la fuga y admitieron que abrieron las puertas para que internos del dormitorio C ingresaran al D y cometieran la matanza”, precisó el vocero de Seguridad.
En conferencia de prensa, Medina de la Cruz precisó que la fuga se dio por la torre 6 del penal, y confirmó que los reclusos prófugos pertenecen a Los Zetas. Entre ellos hay criminales de alta peligrosidad acusados por homicidio y otros delitos graves; al menos cuatro eran líderes del grupo criminal.
Explicó que el Ministerio Público tiene por lo menos a 16 custodios involucrados en los hechos, a quienes se les ejercitará acción penal o se arraigará inicialmente.
“Entre ellos están señalados el director del penal, Gerónimo Miguel Andrés Martínez; el jefe de Seguridad, Óscar Deveze Laureano y, por supuesto, algunos celadores”, indicó en entrevista el ejecutivo estatal.
Añadió que se avanza en la investigación para fincar o deslindar responsabilidades. “No nos vamos a detener, vamos a ejercitar acción penal contra quien sea”.
Más violencia
La jornada violenta de ayer en Nuevo León incluyó el asesinato de tres internos en el penal del Topo Chico —quienes fueron presentados apenas el pasado 2 de febrero— y la ejecución de cinco taxistas en Monterrey.
En el primer caso, las autoridades locales informaron que las víctimas fueron identificadas como José Eduardo González Salas, de 18 años; Vianey Rojas Martínez, de 24, y Alán Josué González Rojas, de 24.
Los reos tenían menos de 24 horas de haber ingresado al penal (estaban arraigados en la Agencia Estatal de Investigaciones) y fueron asesinados a las seis de la mañana con armas blancas.
Fueron detenidos en enero por el Ejército y formaban parte de una banda de supuestos secuestradores que operaba en la zona citrícola y la ciudad de Monterrey.
En tanto, en el norponiente de Monterrey un grupo armado atacó a plena luz del día una base de taxis ubicada en el sector de Solidaridad. El saldo fue de cinco conductores muertos.
El ataque ocurrió a las diez de la mañana en el barrio San Luis, del sector de Solidaridad.
Según testigos, los agresores circulaban a bordo de una camioneta blanca cuando se detuvieron frente a la base de taxis y dispararon contra las víctimas, quienes fueron identificadas como Roberto Cortines Quistián, de 39 años; José Constantino Hernández Vallejo, de 30; Roberto Quiñones Robles; Luis Alberto Tinoco González, de 27, y Rubén Ángel Montes Solís, de 33 años.