*El Senado inició el segundo día de debate de un proyecto bipartidista de reforma migratoria integral.
El Senado de Estados Unidos inició el segundo día de debate de un proyecto bipartidista de reforma migratoria integral con el reto de mantener con vida la iniciativa, pese a que algunas polémicas enmiendas pueden hundirla.
La jornada se caracterizó por discursos a favor y en contra del proyecto de ley, que en las próximas tres semanas será sometido a un riguroso proceso de enmiendas.
Por ahora, el debate se ha centrado en las enmiendas presentadas por el senador republicano por Iowa, Charles Grassley, y el presidente del Comité Judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy.
Grassley impulsa una enmienda que, para efectos prácticos, dicta «la seguridad fronteriza primero y la legalización después».
En concreto, exige que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) «certifique» que ha mantenido el «control eficaz» de la frontera del sur durante un periodo de seis meses, antes de empezar a procesar el «estatus provisional» de los indocumentados.
El peligro para los partidarios de la reforma, según analistas, es que el proceso en el Senado se descarrile por enmiendas que, en vez de fortalecerla, la hundan.
Los demócratas y grupos afines llaman a esas enmiendas, la mayoría republicanas, «píldoras venenosas», porque pueden profundizar las divisiones respecto al acuerdo migratorio.
Para convertirse en ley, la versión del Senado tendrá que ser armonizada con la que apruebe la Cámara de Representantes y, posteriormente, ese texto definitivo será votado en ambas cámaras.